Sentado en el bus observo, veo todo y al mismo tiempo no veo nada, o tal vez me estoy viendo a mí mismo, pienso en la sexta de Caicedo, la París de Cortázar y hasta me imagino caminando por las polvorientas calles de Macondo buscando algo que está tan oculto que no sé ni siquiera lo que es, sigo mi viaje por la Tierra Media de Tolkien, sigo a los elfos por el bosque y sin darme cuenta empiezo a correr, corro como un ciervo perseguido. Tras un rato recobro la conciencia en mi mundo real, si es que hay algo que merezca ese título, estoy ebrio de realidad, esta realidad tan limitada y reglamentada, tan fría y distante; no puedo esperar un instante más sin sumergirme en otro mundo, en otra mente, en uno de esos objetos maravillosos, la única y real extensión de la mente humana, los sueños y problemas de aquellos sabios que ya pasaron o que por el azar de la vida nunca podré tener al frente y conversar, discutir o dialogar; pero en letras, palabras y frases que puedo leer lo...
Un espacio para compartir ideas, desahogarme y tratar de expresar todo aquello que me preocupa o me inquieta. Acompáñame en un viaje por mis pensamientos diarios y claro que podemos discutir sobre lo que tú pienses de ellos.