Es curioso pensar la gran influencia que algo tan simple como lo es la
lluvia si así se quiere considerar, pueda tener un nivel de influencia
tan enorme en el desarrollo social de una ciudad como Cali, siempre tan
acostumbrados al calor, el fuerte sol en todo momento y de repente
llegan unas cuantas gotas de agua y una temperatura un poco más baja y
ya está, eso basta para que la ciudad colapse, no hablando de algo
caótico y trágico que si bien puedo ocurrir, no es el común denominador
en ciertas ocasiones puede llegar a suceder. Hablo más bien de un
ambiente de pereza extremo que se respira en todos los ámbitos y lugares
de la sociedad es un estado generalizado en el que a nadie le provoca
más que acostarse y dejar todo tirado.
Me parece muy cómico que suceda esto, pero es aún más preocupante la falta real de un interés o incluso de amor por la labor realizada, a la más mínima oportunidad para dejar de laborar abandonamos todo y nos dedicamos al ocio, ¿cuál es la causa de tal desinterés? A ciencia cierta podría ser complicado tratar el tema pero desde mi perspectiva es algo meramente cultural. Vivimos en un país totalmente apático al trabajo, causa primera y casi única que nos mantiene relegados al tercer mundo, una extraña clasificación dada por el gigante del norte a aquellos países que si bien en cualquier momento podrían ser autosuficientes por la inmensa riqueza natural que poseen e incluso al talento humano del que muchas veces reniegan, no lo hacen por la falta de mentalidad realmente emprendedora y la falta de apoyo por parte del gobierno a la industria nacional, pues a decir verdad, somos felices siendo siervos, no es algo para nada nuevo, ocurrió ya con los españoles y seguimos con la misma mentalidad de inferioridad que es totalmente infundada, pero por alguna razón generación tras generación de jóvenes en nuestro país se han alzado contra esta mentalidad, lastimosamente sucumben siempre sus ideales en la crisis de la edad adulta, de forma deprimente y melancólica se repite siempre el ciclo sin fin, jóvenes rebeldes, sagaces e intrépidos que sucumben al paso de los años y desarrollan la mentalidad pobre del fracaso y del no apoyo a lo propio.
No es un país totalmente nacionalista y autónomo el objetivo que podría llegar a querer, considerando claros ejemplos del pasado podemos apreciar que el nacionalismo llevado al extremo, resulta sumamente perjudicial no solo para el país que lo vive, sino también, para todos aquellos que se ven involucrados con este, de manera tal que mi proposición no es en ningún momento de corte nacionalista aunque en algunos aspectos podría verse tal vez un poco socialista, pero realmente el valor primordial que debemos rescatar, o mejor dicho, recrear es el amor por lo propio, la conciencia de las capacidades, talento y riqueza autóctonos que siempre hemos relegado y dejado en el olvido, con el fin de acatar totalmente los mandatos de ese gigante que no es más que fuerza y apariencia, el vivo ejemplo de la imposición de la pobreza cultural a cambio de tecnología que, de cualquier modo, con un poco, óigase bien, un poco de apoyo al patrimonio cultural y profesional nacional, sería completamente innecesaria su importación y la venta por así decirlo del alma de nuestra hermosa y riquísima nación.
Para concluir solo quiero dejar bien claro que nuestras capacidades no son para nada limitadas, es nuestra actitud cómoda frente a la vida la que nos impide un correcto desarrollo, esa falta de conciencia y aprecio por lo nuestro, el hecho mismo de no sabernos españoles, africanos o indígenas, esto generado obviamente porque hace mucho tiempo dejamos de serlo, en el momento mismo en el que nos volvimos colombianos, somos la mezcla cultural más rica, podríamos solo si de verdad lo quisiéramos, beneficiarnos de lo mejor de las tres sangres que por nuestras venas corren, decirnos orgullosamente mestizos, en lugar de resignarnos a comprar las sobras de nuestros productos a quienes no nos quieren ver progresar, a quienes mandan la economía y dirigen nuestro hermoso país desde las vastas y arrasadoras multinacionales.
América mestiza diría William Ospina, es el país del futuro.
Me parece muy cómico que suceda esto, pero es aún más preocupante la falta real de un interés o incluso de amor por la labor realizada, a la más mínima oportunidad para dejar de laborar abandonamos todo y nos dedicamos al ocio, ¿cuál es la causa de tal desinterés? A ciencia cierta podría ser complicado tratar el tema pero desde mi perspectiva es algo meramente cultural. Vivimos en un país totalmente apático al trabajo, causa primera y casi única que nos mantiene relegados al tercer mundo, una extraña clasificación dada por el gigante del norte a aquellos países que si bien en cualquier momento podrían ser autosuficientes por la inmensa riqueza natural que poseen e incluso al talento humano del que muchas veces reniegan, no lo hacen por la falta de mentalidad realmente emprendedora y la falta de apoyo por parte del gobierno a la industria nacional, pues a decir verdad, somos felices siendo siervos, no es algo para nada nuevo, ocurrió ya con los españoles y seguimos con la misma mentalidad de inferioridad que es totalmente infundada, pero por alguna razón generación tras generación de jóvenes en nuestro país se han alzado contra esta mentalidad, lastimosamente sucumben siempre sus ideales en la crisis de la edad adulta, de forma deprimente y melancólica se repite siempre el ciclo sin fin, jóvenes rebeldes, sagaces e intrépidos que sucumben al paso de los años y desarrollan la mentalidad pobre del fracaso y del no apoyo a lo propio.
No es un país totalmente nacionalista y autónomo el objetivo que podría llegar a querer, considerando claros ejemplos del pasado podemos apreciar que el nacionalismo llevado al extremo, resulta sumamente perjudicial no solo para el país que lo vive, sino también, para todos aquellos que se ven involucrados con este, de manera tal que mi proposición no es en ningún momento de corte nacionalista aunque en algunos aspectos podría verse tal vez un poco socialista, pero realmente el valor primordial que debemos rescatar, o mejor dicho, recrear es el amor por lo propio, la conciencia de las capacidades, talento y riqueza autóctonos que siempre hemos relegado y dejado en el olvido, con el fin de acatar totalmente los mandatos de ese gigante que no es más que fuerza y apariencia, el vivo ejemplo de la imposición de la pobreza cultural a cambio de tecnología que, de cualquier modo, con un poco, óigase bien, un poco de apoyo al patrimonio cultural y profesional nacional, sería completamente innecesaria su importación y la venta por así decirlo del alma de nuestra hermosa y riquísima nación.
Para concluir solo quiero dejar bien claro que nuestras capacidades no son para nada limitadas, es nuestra actitud cómoda frente a la vida la que nos impide un correcto desarrollo, esa falta de conciencia y aprecio por lo nuestro, el hecho mismo de no sabernos españoles, africanos o indígenas, esto generado obviamente porque hace mucho tiempo dejamos de serlo, en el momento mismo en el que nos volvimos colombianos, somos la mezcla cultural más rica, podríamos solo si de verdad lo quisiéramos, beneficiarnos de lo mejor de las tres sangres que por nuestras venas corren, decirnos orgullosamente mestizos, en lugar de resignarnos a comprar las sobras de nuestros productos a quienes no nos quieren ver progresar, a quienes mandan la economía y dirigen nuestro hermoso país desde las vastas y arrasadoras multinacionales.
América mestiza diría William Ospina, es el país del futuro.
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