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EL VERDADERO ENEMIGO: LAS NOTAS

Realmente en este momento no tengo la más remota idea sobre qué escribir, así que empezaré escribiendo cualquier cosa, estoy seguro que tarde o temprano saldrá algo coherente.
Estoy sentado en mi computador, disfrutando de un agradable clima, empiezo a pensar sobre muchas cosas, sigo escribiendo, acaba de pasar una moto por la calle, hace bastante frío y ya no sé qué hacer, me he dado cuenta de lo dura que puede llegar a ser la vida para muchas personas, pero también, principalmente hoy me doy cuenta de la satisfacción del deber cumplido, no por mí, pero me alegra en gran medida que mi mejor amiga, esa que es casi como mi hermana por fin haya logrado sustentar su tesis de grado, ese trabajo tétrico y terrorífico para la mayoría si es que no son realmente todos los estudiantes universitarios, una dura prueba que consolida un promedio de entre cuatro y cinco años de estudios (para algunos son más) bajo un régimen autoritario basado principalmente en el condicionamiento y la imposición de ideas y conocimientos bajo la amenaza de algo tan absurdo como lo es una nota, así es, no es más que un número puesto en una planilla física o digital el que te dice si eres bueno en algo o no lo eres.
Lastimosamente para muchos “estudiantes” son estas notas y no la búsqueda ferviente por el conocimiento lo que los impulsa, el poder tener buenas notas, lo que les permitirá graduarse, tener un trabajo y empezar a producir inconscientemente para la economía regida por unos cuantos miserables avaros a los que realmente no les interesa en lo más mínimo el bien de la sociedad, sino únicamente, el suyo propio. Mi invitación es a que busquemos como decía Jaime Garzón la universalidad del conocimiento, aprender para la vida y no para el parcial es lo que realmente hace a las personas progresar.
Lo que realmente sucede es que como alguna vez dijo el mejor periodista en la historia de Colombia es que: “En Colombia hay mucho talento, pero la educación nos ha llevado a que el talento sea desperdiciado. Se tuerce.” ¿A qué se debe esto? Pues muy sencillamente cualquier persona podría decir que la educación en Colombia lejos de ser considerada como buena o mala es fundamentalmente inútil e inadecuada para suplir la necesidad del colombiano, la necesidad por conocer y aprender a amar a sus símbolos patrios, aprender a amar a su país, respetar a sus compatriotas, no botar basura en la calle. Antes de educar realmente estos valores y principios sociales y en cierto modo también morales, será siempre inútil buscar un cambio a través de los conocimientos científicos o incluso tecnológicos.

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